A estas alturas del itinerario de cuestiones que afectan a emoción y conocimientos conjugados, puede afirmarse sin que genere dudas razonables, que en toda transformación el paso de lo que es objeto de transformación y lo que resulta de la misma, puede ser conocido en totalidad o no, pero nada hay gratuíto en la transformación.Nada puede desaparecer en el camino,tampoco puede aparecer gratis a partir de lo que no existia. Sólo hay cuestión en seguir, y no perder el rastro entre el punto de partida, y el punto de llegada. Y hacer los cómputos adecuadamente.
Y dejar, sencillamente, pendientes de esclarecimiento, las fases de la trayectoria que no ajusten al seguimiento y encaje. Pero siempre en la convicción ya, de que el mismo es empíricamente lo que cae en el horizonte de facto de lo material (que es todo).
Obviamente, lo espiritual, lo intelectual, lo mental, e incluso las emociones, y toda su conjugación
tienen una objetivación material.
El universo puede pasar por fases expansivas y contractivas. (Ahora está en una fase expansiva), pero lo que nadie, pone en duda es que se produzca la expansión a partir de un punto, o a partir de tamaño crítico o mínimo de la índole que sea, el desparrame no se produce a partir de nada; sino a partir de "todo" en ese punto de arranque. Y ese todo es una constante, que no tiene sentido obviar